Feria de la boda

Y ya cuando la charca se empezaba a derretir de nuevo, van y le plantan a las Ranas un panel en la orilla anunciando la celebración de la Feria de la Boda de Salamanca. Todas se pusieron a croar alborotadas y pa’ allá fueron…

… a repartir bonicos panfletos que entran por los ojos y luego te dejan la boca abierta, a ofrecer esposas (de manos) porque fue lo más acorde que encontraron para un evento como este, y algunas a enterarse de las opciones que este mercado ofrece para sus peculiares situaciones.

Feria de la boda exteriorFeria de la boda interior

 

 

 

 

 

 

 

 

1. Las ranas lesbianas que querían un banquete sin nabos, salchichas ni pepinos, y solamente con tortillas, bollos, almejas, etc.

2. Las ranas tradicionales que querían – bueno lo quería sólo el sapo, porque la rana no tenía nada que decir – celebrar su boda en una ciudad pequeña donde la rana no pudiera poner los cuernos al sapo, una luna de miel donde la puerta del hotel pudiera cerrarse por fuera para que la rana no saltara muy lejos…

3. Las ranas poliamorosas, que son tres y quieren casarse coño! y además es el sapo el que tiene el mejor pelo para peinar y quiere ir con vestido… pero les va a salir cara porque tienen que comprar tres anillos, modificar la estatuilla de la tarta para ser 3, etc. así que para ahorrar van a ir a la boda en bici y nada de coches.

Casualmente todas intentaron irse de viaje gratis a África aprovechando que había un puesto de Halcón Viajes que es quien organiza los vuelos de deportación de inmigrantes ilegales con AirEuropa.

En fin que esto les olió muy mal a todas y sobre todo porque no se esperaban que este mercado fagocitara todas sus propuestas e intentara darles salida… business is business. Y además porque no les mola la creación de entornos de dominación, herencia social poco cuestionada, intercambio de mujeres como bienes de consumo, culminación de un proceso de educación forzada, ilegalización de uso de libertades, irrupción del estado y entorno en relaciones personales… porque hay mil razones para (al menos) cuestionarse la institución del matrimonio.

Y si encima pretenden la mercantilización de relaciones humanas, entonces las ranas se cabrean fuerte. Por ello, publicaremos con los datos recogidos un artículo sobre este caso relacionándolo con los enfoques feministas de la economía.

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